Cuidamos tu salud, empezando por tus encías.

Mi pequeño Ratón Pérez

Acabamos de volver de Uganda. Ayer acababa mi estancia en Malayaka House y, con ella, la posibilidad de seguir viviendo momentos irrepetibles e inolvidables al lado de gente maravillosa.

Sólo tengo palabras de agradecimiento para todos, por tratarnos tan bien, por alimentarnos cada día, por sonreír bajo la lluvia, por enseñarnos tanto sobre nosotros mismos, por compartir con nosotros todo, todo lo que tienen. Tanta deuda es la que siento que la palabra “gracias” no es demasiado adecuada, puesto que no alcanza a abarcar el gozo interno y constante que es vivir junto a ellos. Un día, un mes o toda la vida. Su hogar es, a partir de ahora, mi casa de acogida.

Viendo las fotos ha vuelto a mi mente un acontecimiento grandioso que vivimos en la casa, que tuvo como protagonista a la delgadita Amina, y que quiero compartir con vosotros. Y digo grandioso porque sólo pasa una vez en la vida. Una y nada más. Ni todo el oro del mundo, ni el dinero de los gobiernos corruptos (de aquí y de allá, que es mucho), ni la ciencia ficción pueden volver a hacer que vivamos otra vez ese precioso momento.

Amina smileAmina momentos antes del acontecimiento.Ni ella ni yo imaginábamos lo que iba a suceder.

A Amina, una de las peques de Malayaka House, se le cayó su primer diente.  Cómo éste es un blog relacionado con la Odontología y sé que alguno busca y encuentra ciencia entre sus contenidos, dicho sea de paso, he de puntualizar que el diente en cuestión era un #81 (incisivo temporal inferior derecho, para más señas), y que Amina tiene 5 años, así que todo estaba dentro de la normalidad.

Amina ToothAmina enseña orgullosa su lengua a través del huequito de su diente ausente.

Lo que sacó el acontecimiento de la norma, o de mi norma, es que su odontólogo particular no fue otro que su compañera de habitación, la incansable y sonriente Hanna, con 6 años de experiencia vital en el medio, ahí es nada.

Corriendo, y cuando digo corriendo quiero decir casi volando, sin rozar apenas el suelo, y con los pies descalzos, la pequeña Amina, que debía estar ya durmiendo, vino a hacernos partícipes de tamaño suceso. No puedo describir con palabras su cara sin que se me ponga la carne de gallina. Sus ojos lo iluminaban todo, nos conectaban con la auténtica realidad de la vida que se centra en el ahora, en el momento presente, en el regalo que es la vida.

“Auntie, auntie, my tooth!!!” Cuánta emoción junta. Su primer diente. Nuestro primer diente. Su regalo, nuestro presente.

Prometimos guardarlo y entregárselo a Uncle Robert, que los guarda todos, de todos los niños de Malayaka para, según ellos, hacerse un collar. Yo creo que el collar le podría dar ya cien vueltas, de todos los que debe atesorar. Cada vez que ocurre, el niño o la niña en cuestión sienten que, por fin, forman parte también del tesoro de Robert Flemming, y se sienten orgullosos de ello. Por eso, estar ahí con ella, compartiendo su momento, nos hizo sentir la fortuna que es poder pasar unos días en Malayaka House.

Detrás de ese diente vino, a los pocos días, cómo tenía que ser, el de al lado (#71, lo estabais esperando, lo sé ;). Y así, con dos dientes menos, pero con la misma sonrisa que enamora, se ha quedado Amina en Uganda. Con su amiga y dentista Hanna, así que su recambio dentario estará a buen recaudo. Y con su mirada absolutamente majestuosa.

Amina y Hanna 2Nunca una foto de un paciente fue tan profunda ni expresó tanto.

Ella no lo sabe, o quizás sí, pero recordaré ese momento siempre. Ojalá yo sea capaz de vivir tan intensamente cada nueva etapa de la vida cómo sólo los niños y niñas de Malayaka House saben hacer. Amina me hizo el regalo, yo quiero compartirlo con vosotros.

El Ratón Pérez no viene a Uganda. No deben de hacerle rebaja en las aerolíneas y, claro, cómo está la vida, pues no pudo ir. Las Aunties le dieron a Amina una moneda, como premio por haber cumplido una etapa, por haber luchado por vivir hasta hoy, que no es poco para alguien tan pequeño en un país tan exigente. Felicidades, Amina-amiga, cómo la llama mi amiga, y su amiga, Blanca. Porque eres una campeona. Porque has ganado la batalla, y porque sonríes aún más que antes. Y porque eres una gran maestra.

amina y yo

 

Amina, con la moneda, compró una rosquilla.

2 Comentarios

  1. Ana's Gravatar Ana
    septiembre 4, 2014    

    De nuevo conseguís llenarme los ojos de lágrimas!! Gracias.

  2. MARIAN's Gravatar MARIAN
    septiembre 6, 2014    

    Dra. Marta, muchas gracias por hablarme de tu blog. Es absolutamente entrañable y valioso.

    Os seguiré la pista… me gusta. :)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>